La nueva película Hamnet, dirigida por Chloe Zhao y adaptada de la novela de Maggie O’Farrell, ha suscitado un debate crítico: ¿es su descripción del dolor de un padre por la muerte de un niño explotadora, o es una representación necesaria e inquebrantable de una experiencia rara vez discutida? El debate surge del intenso enfoque de la película en la muerte de Hamnet, de 11 años, hijo de Shakespeare, y su presunta conexión con la creación de Aldea.
La controversia: ¿El duelo como entretenimiento?
Algunos críticos han etiquetado a Hamnet como “porno del duelo”, acusándolo de manipular las emociones para lograr un efecto dramático. La película no rehuye el dolor crudo; Agnes (interpretada por Jessie Buckley) experimenta una reacción visceral y de gritos ante la noticia de la muerte de su hijo, y su dolor sigue siendo una fuerza central a lo largo de la narración. Esta intensidad es intencional. Los realizadores parecen resistirse a desinfectar la experiencia y, en cambio, la presentan en su forma más brutal.
Por qué esto importa: el tabú de la pérdida de un hijo
La reacción pone de relieve un malestar cultural con representaciones prolongadas de dolor extremo, especialmente cuando se trata de la muerte de un niño. La Dra. Jessica Zucker, psicóloga especializada en salud mental materna, sostiene que este malestar es precisamente la razón por la que tales representaciones son importantes. La pérdida de un hijo es una de las formas de duelo más tabú, a menudo relegada a un sufrimiento privado. Las representaciones honestas como Hamnet pueden validar a los padres afligidos al demostrar que el duelo es confuso, no lineal y profundamente personal.
“Estas historias recuerdan al público que el duelo no sigue un arco claro y que no existe una forma correcta de llorar”.
El legado de Shakespeare y el poder del arte
La película traza una línea directa entre la tragedia personal de Shakespeare y su arte. Los realizadores sugieren que Hamlet no era simplemente una obra de teatro, sino una canalización del dolor mismo. Hamnet refleja esto al hacer del dolor el tema central, no sólo un catalizador para el desarrollo de la trama. El personaje de Shakespeare (interpretado por Paul Mescal) canaliza su dolor en sus escritos, pero la historia de Agnes ocupa un lugar central y muestra la devastación que siente una madre.
El acto final de la película, donde Agnes ve una obra de teatro que lleva el nombre de su hijo, subraya la idea de que el dolor no desaparece, sino que se transforma.
Más allá del sensacionalismo: afirmación a través del dolor
Hamnet no se trata de explotar la tragedia; se trata de negarse a apartar la mirada de ello. La película no ofrece resoluciones claras ni lecciones de resiliencia. Simplemente presenta el dolor en toda su fuerza abrumadora. Si bien esto puede no resonar en todos los espectadores, para aquellos que han experimentado una pérdida similar, puede ser profundamente validador. La película sugiere que, a veces, el arte más honesto no se trata de curar, sino de dar testimonio de lo insoportable.
