Los padres ahora enfrentan recomendaciones divergentes de las principales autoridades médicas del país con respecto a las vacunas infantiles. Por primera vez en décadas, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) se ha apartado de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en el calendario de vacunación de 2026, creando confusión sobre qué vacunas deben recibir los niños.
Los CDC reducen las vacunas recomendadas
A principios de este año, los CDC redujeron silenciosamente su calendario de vacunación infantil de rutina de aproximadamente 18 enfermedades prevenibles a alrededor de 11. Las vacunas contra el VRS, la hepatitis A y B, el rotavirus, la gripe y ciertas cepas meningocócicas pasaron a ser recomendaciones para grupos de alto riesgo o decisiones tomadas conjuntamente entre médicos y padres. La medida de los CDC refleja una comparación con las prácticas de vacunación en países como Dinamarca.
AAP mantiene una protección más amplia
La AAP rechazó la lista reducida de los CDC y, en cambio, publicó su propio cronograma para 2026 que preserva la protección de rutina contra las 18 enfermedades originales. Esta divergencia marca un cambio significativo con respecto a la colaboración de décadas entre las dos organizaciones, que históricamente brindaron a los padres un enfoque unificado para la vacunación.
Por qué es importante la división
La AAP sostiene que el panorama sanitario de Estados Unidos difiere significativamente del de otras naciones citadas por los CDC. Según el Dr. Robert Hopkins, de la Fundación Nacional para Enfermedades Infecciosas, “las políticas de inmunización de Estados Unidos deben guiarse por un proceso transparente, basado en evidencia y fundamentado en la epidemiología de Estados Unidos y el riesgo del mundo real”. Factores como el tamaño de la población, la diversidad, el acceso a la atención médica y la prevalencia de enfermedades infecciosas hacen que las comparaciones directas sean engañosas.
El principal desacuerdo se centra en si un cronograma más estrecho protege adecuadamente a los niños estadounidenses dados los desafíos de salud específicos del país. El enfoque de los CDC prioriza la alineación con las prácticas internacionales, mientras que la AAP enfatiza la necesidad de políticas estadounidenses adaptadas.
Qué deben hacer los padres
Los pediatras instan a los padres a confiar en sus médicos (no en los titulares ni en las redes sociales) para obtener orientación. Este cambio significa que las familias ahora deben discutir ambos horarios con sus pediatras para determinar el mejor curso de acción para sus hijos. La situación pone de relieve la creciente complejidad de la toma de decisiones sobre vacunas, donde es fundamental una comprensión matizada de la epidemiología local y los factores de riesgo individuales.
En última instancia, esta división obliga a los padres a ser participantes más activos en la atención médica de sus hijos, sopesando orientaciones contradictorias y consultando directamente con profesionales médicos.
Esta situación subraya la necesidad de una comunicación transparente y basada en evidencia por parte de las agencias de salud pública. Sin él, los padres pueden tener dificultades para navegar eficazmente en el panorama cambiante de las recomendaciones de vacunas.
