Un estudio reciente cuestionó la sabiduría convencional sobre la transmisión de la influenza y encontró que incluso con exposición deliberada, las personas sanas permanecían no infectadas cuando se mezclaban con participantes positivos a la influenza en un ambiente cerrado. La investigación, realizada por científicos de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Maryland, tenía como objetivo comprender cómo se propaga la gripe, no prevenirla, pero los resultados revelaron conocimientos sorprendentes sobre la resistencia en el mundo real.
El experimento: exposición intencional en un entorno controlado
Los investigadores infectaron a cinco personas con gripe y las colocaron en una habitación de hotel con 11 participantes sanos. El entorno fue diseñado para imitar las condiciones de la vida real, con ventilación limitada pero alta recirculación de aire. Los participantes realizaron actividades normales como conversación, yoga e incluso compartieron objetos como bolígrafos y micrófonos para maximizar la transmisión potencial. A pesar de esto, nadie en el grupo de control contrajo el virus.
¿Por qué no se produjo la infección?
El resultado inesperado plantea varios puntos clave:
- Inmunidad natural: Los participantes eran en su mayoría adultos de mediana edad con años de exposición previa a la gripe, lo que sugiere una inmunidad inicial más fuerte que la que podrían tener las personas más jóvenes.
- Baja eliminación de virus: Los participantes infectados no tosieron con frecuencia, lo que limitó la cantidad de partículas virales en el aire. Los estudios muestran que la tos es el principal factor de transmisión.
- Paradoja de la circulación del aire: Si bien la ventilación estaba restringida, la recirculación del aire puede haber diluido las concentraciones virales a niveles no infecciosos. El estudio sugiere que incluso una ventilación deficiente, combinada con una tos limitada, puede reducir la propagación.
- Temporada de gripe leve: El experimento se llevó a cabo durante una temporada de gripe relativamente leve, lo que podría afectar la potencia viral y las tasas de transmisión.
Implicaciones prácticas: cómo reducir su riesgo
El estudio refuerza la eficacia de las estrategias de prevención por niveles:
- Máscaras: Las máscaras N95 siguen siendo muy efectivas para bloquear las partículas en el aire, especialmente si la fuente es la tos.
- Flujo de aire: Aumentar la circulación del aire, ya sea a través de ventanas abiertas, filtros de aire o ventiladores, ayuda a diluir las concentraciones virales.
- Supresión de la tos: Reducir la tos mediante medicamentos o enmascarar a la persona infectada puede reducir significativamente el riesgo de transmisión.
“La conclusión clave es que incluso en un entorno deliberadamente desfavorable, la infección no se propagó debido a una combinación de factores que redujeron la dosis infecciosa”, explica el Dr. Donald Milton, coautor del estudio.
Los hallazgos sugieren que los comportamientos individuales y las condiciones ambientales desempeñan un papel más importante en la transmisión de la gripe de lo que se suponía anteriormente. Si bien estos resultados no eliminan el riesgo, resaltan cómo medidas simples pueden reducir sustancialmente la probabilidad de infección en entornos cotidianos.
