Una nueva investigación confirma un patrón observado en todas las culturas: los hombres experimentan deterioros de salud más significativos después de perder a su cónyuge que las mujeres. Estudios en Japón, Estados Unidos y Dinamarca muestran consistentemente que los hombres viudos tienen un mayor riesgo de sufrir depresión, demencia e incluso muerte prematura, mientras que las mujeres a menudo informan una felicidad mejorada y satisfacción con la vida en los años posteriores a la pérdida del cónyuge.
La brecha de género en el duelo
Un estudio reciente publicado en el Journal of Affective Disorders analizó datos de casi 26.000 participantes japoneses. Los investigadores descubrieron que, si bien ambos géneros aumentaron la actividad social después de perder a una pareja, los hombres experimentaron una caída crítica en el apoyo emocional, lo que sugiere que la socialización casual no es suficiente para compensar la pérdida de la conexión íntima. Los hombres eran más propensos a recurrir a mecanismos de afrontamiento poco saludables, como un mayor consumo de alcohol, mientras que las mujeres se volvían más sedentarias.
Investigaciones anteriores refuerzan estos hallazgos: un estudio danés de 2023 mostró que los hombres viudos tenían un 70% más de probabilidades de morir que sus pares que aún estaban casados, en comparación con un riesgo un 27% mayor para las mujeres viudas. Resultados similares surgieron de un estudio realizado en 2024 entre estadounidenses.
Por qué esto importa: más allá de las diferencias culturales
Estas no son sólo estadísticas; apuntan a patrones sociales más profundos. La investigación sugiere que los hombres a menudo dependen más del apoyo emocional de sus cónyuges y pueden tener redes sociales más pequeñas y menos resistentes. Las mujeres, que con frecuencia cargan con una mayor parte del trabajo emocional y la coordinación social dentro de las relaciones, pueden estar mejor equipadas para mantener las conexiones después de una pérdida.
“Los mecanismos centrales… no parecen exclusivos de Japón”, dice Kenjiro Kawaguchi, autor principal del estudio. “La dependencia de los hombres del apoyo del cónyuge, las redes sociales más pequeñas y las diferencias en la forma de afrontar la situación parecen consistentes en todas las culturas”.
El papel de la conexión social y la expresión emocional
Los expertos enfatizan que construir una red social sólida es crucial para mitigar los riesgos para la salud derivados de la pérdida del cónyuge. Los hombres, en particular, pueden tener dificultades con la expresión emocional debido al condicionamiento social que desalienta la vulnerabilidad. Esto puede dejarlos aislados y sin salidas confiables para el dolor, lo que exacerba la angustia.
Aaron P. Brinen, psiquiatra del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, señala: “Encontrar su comunidad y hacer conexiones es importante… eso lo protegerá de una pérdida conyugal porque tiene una red social incorporada”.
Conclusión
La evidencia es clara: la pérdida conyugal impacta a los géneros de manera diferente. Si bien el duelo es universalmente devastador, los hombres enfrentan riesgos de salud desproporcionadamente mayores debido a una mayor dependencia del apoyo de sus parejas y a las barreras sociales a la expresión emocional. Construir conexiones sociales sólidas y fomentar la comunicación abierta son pasos esenciales para mitigar estos riesgos tanto para hombres como para mujeres.
