Muchos usuarios de teléfonos inteligentes habitualmente cargan sus dispositivos al 100% durante la noche, buscando la máxima potencia para el día siguiente. Sin embargo, esta práctica puede degradar sutilmente la salud de la batería con el tiempo. La investigación realizada por ingenieros electroquímicos de la Universidad Penn State y el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey confirma que recargar constantemente hasta la capacidad máxima y mantener un teléfono enchufado incluso después de que alcance el 100% acelera el envejecimiento químico dentro de la batería.
La ciencia detrás de la degradación de la batería:
Mantener una batería en voltaje máximo (100% de carga) durante períodos prolongados provoca un deterioro más rápido en comparación con mantenerla en un estado de carga ligeramente más bajo, como 85% o 90%. Si bien la diferencia no es dramática (aproximadamente un 10% a 15% más rápido durante la vida útil del teléfono), es notable. Las baterías modernas son lo suficientemente duraderas como para que es poco probable que esta degradación sea la razón principal para reemplazar el teléfono; la mayoría de los dispositivos quedarán obsoletos debido a las actualizaciones de software o al desgaste físico antes de que falle la batería.
Estrategias de carga prácticas:
Si bien es beneficioso evitar cargas completas, los ciclos completos no siempre se pueden evitar. Para los días críticos que requieren el máximo tiempo de actividad (viajes, emergencias), cargar al 100% es perfectamente aceptable. Sin embargo, para un uso rutinario, apuntar al rango del 20% al 80% optimiza la salud de la batería a largo plazo. Los expertos también desaconsejan dejar que la batería baje al 0% con frecuencia, ya que esto puede afectar su capacidad para mantener la carga.
La temperatura y la velocidad de carga importan:
Las temperaturas extremas representan una amenaza mayor para la salud de la batería que los hábitos de carga. Tanto el calor como el frío excesivos aceleran la degradación. Los teléfonos inteligentes suelen acelerar la velocidad de carga en climas desfavorables para mitigar este riesgo, indicado mediante advertencias de sobrecalentamiento. Es preferible la carga lenta; La carga rápida genera más calor, lo que contribuye a un deterioro más rápido de la batería.
Monitoreo del estado de la batería:
La mayoría de los teléfonos inteligentes ofrecen herramientas integradas para comprobar el estado de la batería. Si la capacidad cae por debajo del 80%, los expertos recomiendan reemplazarla para mantener un rendimiento óptimo.
En última instancia, maximizar la duración de la batería tiene que ver con el equilibrio: evitar los extremos y comprender que pequeños ajustes en los hábitos de carga pueden generar beneficios notables a largo plazo. La conclusión clave no es obsesionarse con los porcentajes, sino priorizar el uso moderado y evitar un estrés innecesario en la batería.
