Cocinar arroz en la estufa puede ser engañosamente complicado. A pesar de que solo se necesitan dos ingredientes (arroz y agua), lograr resultados consistentemente esponjosos y no pegajosos a menudo parece una conjetura. Muchos cocineros caseros tienen dificultades con el enjuague, el remojo, las proporciones de agua y los métodos de cocción.
El secreto para lograr un arroz infalible radica en un paso simple que a menudo se pasa por alto: usar un paño de cocina limpio debajo de la tapa después de cocinar. Esta técnica, tomada de las cocinas de restaurantes profesionales, evita que la condensación vuelva a gotear en el arroz, que es la causa principal de los granos gomosos y grumosos.
Así es como funciona:
El problema de la condensación
Cuando levantas la tapa de una olla de arroz cocido, el vapor se condensa en la parte inferior. Esta agua vuelve a gotear, humedeciendo los granos y volviéndolos pegajosos. Incluso si ha seguido todos los demás pasos correctamente (enjuague, proporciones de agua adecuadas, cocción suave), esto puede arruinar los resultados.
La solución sencilla
- Después de retirar la olla del fuego, coloque un paño de cocina limpio directamente debajo de la tapa.
- Regrese la tapa a la olla, cubriendo el arroz por completo.
- Deje reposar el arroz, intacto, durante al menos 10 minutos antes de esponjarlo con un tenedor.
La toalla absorbe la condensación evitando que vuelva a caer sobre el arroz. Esto mantiene los granos separados y esponjosos.
Por qué esto es importante
Esta técnica cambia las reglas del juego porque aborda un problema común y fácilmente solucionable. La mayoría de las guías se centran en cómo cocinar arroz, pero pocas mencionan el paso final crítico. La industria de la restauración conoce desde hace mucho tiempo este truco para garantizar una calidad constante.
“El arroz perfectamente cocido no se trata sólo del método; se trata de controlar la humedad”, dice el chef y consultor gastronómico James Lee. “El truco de la toalla es una solución de alto impacto y que requiere poco esfuerzo”.
El resultado final son granos consistentemente ligeros y separados, ya sea que esté preparando arroz blanco, integral o de grano largo. Este sencillo truco garantiza que el arroz quedará esponjoso y perfecto en todo momento, eliminando la frustración de la suciedad pegajosa y gomosa.
