Investigaciones recientes desafían el enfoque tradicional sobre los déficits asociados con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), y revelan que las personas con esta afección a menudo exhiben mayores fortalezas en áreas como la creatividad, el humor y la hiperconcentración. Un nuevo estudio, publicado en Psychological Medicine, confirma que las personas con TDAH no sólo poseen estos rasgos sino que son igualmente capaces de aplicarlos eficazmente en la vida cotidiana. Este hallazgo es crucial porque cambia la narrativa en torno al TDAH de una narrativa centrada únicamente en el deterioro a otra que reconoce las ventajas potenciales.
El estudio: identificación de fortalezas distintas
Investigadores de la Universidad de Radboud y la Universidad de Bath encuestaron a 400 adultos (200 con TDAH y 200 sin TDAH) y evaluaron su identificación con 25 rasgos de carácter positivos. Los resultados mostraron que las personas con TDAH tenían significativamente más probabilidades de respaldar firmemente diez fortalezas específicas:
- Hyperfocus: Concentración intensa en tareas estimulantes.
- Humor: Un mayor sentido del ingenio y el ritmo cómico.
- Creatividad: Pensamiento divergente y expresión artística mejorados.
- Espontaneidad: Una apertura a nuevas experiencias y a la acción impulsiva.
- Intuitividad: Fuertes intuiciones y rápido reconocimiento de patrones.
Estos rasgos no son simplemente autoinformados; El estudio confirma que las personas con TDAH aprovechan estas fortalezas tan fácilmente como sus pares neurotípicos. Esto desafía la tendencia histórica de enmarcar el TDAH únicamente a través de una lente basada en el déficit.
Por qué esto es importante: un cambio de perspectiva
Durante décadas, los niños y adultos con TDAH han sido presionados para que se ajusten a estándares neurotípicos en la educación y el lugar de trabajo. Este enfoque a menudo ha exacerbado los problemas de salud mental, ya que obligar a las personas a seguir moldes que no se ajustan bien ignora el cableado único del cerebro con TDAH. La psicóloga Hillary Ammon enfatiza que reconocer y utilizar estas fortalezas puede aumentar significativamente la confianza y mejorar la calidad de vida.
“La atención debería centrarse en cultivar las fortalezas en lugar de únicamente compensar los déficits. Este cambio de enfoque podría revolucionar la forma en que se trata clínicamente el TDAH, avanzando hacia un modelo más holístico y empoderador”.
El panorama general: desafiar el estigma y mejorar el bienestar
Martine Hoogman, la investigadora principal, espera que estos hallazgos reduzcan el estigma y fomenten una comprensión más equilibrada del TDAH. Reconocer tanto los desafíos como los beneficios podría conducir a un mayor bienestar para quienes padecen la afección. Al cambiar el enfoque hacia las fortalezas, los médicos pueden capacitar a las personas para que adopten sus identidades neurodivergentes en lugar de obligarlas a encajar en un molde rígido.
La conclusión clave es clara: el TDAH no es solo un trastorno: es una afección del desarrollo neurológico con fortalezas únicas que merecen reconocimiento. La comunidad científica finalmente está comenzando a ponerse al día con lo que muchas personas con TDAH han sabido desde siempre: sus cerebros están conectados de manera diferente, y esa diferencia no siempre es una debilidad.
