Impulso global para prohibir las redes sociales entre adolescentes: por qué Estados Unidos se queda atrás

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Un número cada vez mayor de países están considerando o implementando activamente prohibiciones de las redes sociales para adolescentes, mientras que Estados Unidos permanece en gran medida al margen a pesar de la creciente evidencia de que son perjudiciales. El movimiento está ganando impulso a medida que aumentan las preocupaciones sobre la adicción, los impactos en la salud mental y la explotación de los usuarios jóvenes por parte de los gigantes tecnológicos.

Acción internacional: de las prohibiciones a las regulaciones

Australia es actualmente el único país con una prohibición total en vigor, que prohíbe el acceso a las redes sociales a cualquier persona menor de 16 años. Sin embargo, la tendencia va mucho más allá:

  • Europa: El Parlamento Europeo ha instado a los estados miembros a establecer requisitos de edad mínima (menores de 16 años) para las redes sociales y los chatbots de IA, dejando la implementación en manos de cada país.
  • Francia: La Asamblea Nacional aprobó recientemente un proyecto de ley que podría prohibir las redes sociales para niños menores de 15 años si el Senado lo aprueba.
  • España y Grecia: Ambos países proponen prohibiciones similares, dirigidas a usuarios menores de 16 años (España) y 15 años (Grecia).
  • Turquía, Alemania, Reino Unido, India: Estas naciones también están sopesando restricciones, y la India recientemente impuso estrictos plazos de tres horas para que las plataformas eliminen contenido ilegal.
  • Europa del Este: Dinamarca, Noruega, Eslovenia e incluso la República Checa han manifestado su apoyo a las prohibiciones para los menores de 15 años. Malasia también está considerando una prohibición para los menores de 16 años.

El enfoque estadounidense: mosaico a nivel estatal

Estados Unidos se destaca como un caso atípico importante, al carecer de una prohibición federal. Si bien varios estados (incluidos Arkansas, Ohio, Florida y Nebraska) han promulgado sus propias restricciones, estas leyes enfrentan desafíos legales. Este enfoque fragmentado contrasta marcadamente con las medidas más decisivas que se están adoptando en otros lugares.

La ciencia detrás de las prohibiciones

La creciente presión para que se prohíban se ve impulsada por investigaciones sólidas que vinculan el uso de las redes sociales por parte de los adolescentes con el deterioro de la salud mental. Un estudio reciente de la Universidad de California refuerza esta conexión y descubre que el uso problemático de pantallas (definido por un comportamiento incontrolable y síntomas de abstinencia) tiene una correlación más fuerte con los problemas de salud mental de lo que se pensaba anteriormente. Esto deja claro por qué muchos gobiernos están actuando rápidamente para proteger a los jóvenes.

La ausencia de una acción similar en Estados Unidos plantea dudas sobre si los intereses políticos y económicos están superando las preocupaciones de salud pública. Las batallas legales en curso contra Meta y YouTube subrayan la dificultad de responsabilizar a las empresas de tecnología en el sistema estadounidense, mientras que otras naciones están optando por soluciones regulatorias más directas.

En última instancia, la tendencia mundial sugiere que el impacto de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes está llegando a un punto de ruptura, lo que obliga a los gobiernos a elegir entre la inacción y una intervención decisiva.