El uso de DARVO por parte de Trump: un patrón de manipulación y distorsión de la realidad

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Durante años, los observadores han notado un patrón preocupante en el comportamiento del expresidente Donald Trump: una aplicación constante de tácticas manipuladoras que distorsionan la realidad y evaden la rendición de cuentas. Los profesionales de la salud mental han identificado durante mucho tiempo rasgos asociados con el narcisismo maligno, y una técnica en particular se destaca: DARVO (Negar, atacar y revertir a la víctima y al delincuente). Esta estrategia psicológica, utilizada por los abusadores como arma para mantener el control, se ha convertido en una característica central de la personalidad pública y la estrategia política de Trump.

La mecánica de DARVO

DARVO no es simplemente mentir o desviar. Es una secuencia calculada en la que un individuo primero niega las malas acciones, luego agresivamente ataca a la persona que plantea sus inquietudes y finalmente invierte los roles para presentarse como la víctima. Jennifer Freyd, la psicóloga que acuñó el término, explica que esta táctica es particularmente efectiva porque explota nuestra tendencia natural a buscar la justicia y la verdad, enturbiando las aguas lo suficiente como para crear dudas.

El uso documentado de DARVO por parte de Trump incluye negar acusaciones de agresión sexual al desacreditar a sus acusadores, afirmar que la cinta de “Access Hollywood” no era su voz y culpar a Ucrania por la invasión de Rusia mientras revierte la culpa a quienes lo denunciaron.

Por qué funciona DARVO: socavando la verdad y la rendición de cuentas

La eficacia de DARVO radica en su capacidad para abrumar el pensamiento crítico. La mera audacia de invertir la relación entre víctima y agresor (afirmar haber sido perjudicado cuando se enfrenta a un delito) puede resultar desorientadora, incluso para observadores informados. Sarah Harsey, profesora de psicología, señala que el objetivo no es necesariamente convencer a todos de la narrativa falsa, sino crear suficiente confusión para que sea difícil discernir la verdad. Esto es particularmente peligroso en el ámbito político, donde la percepción a menudo supera a los hechos.

El frecuente despliegue de DARVO por parte de Trump ha contribuido claramente a distorsionar el discurso público, desdibujando la línea entre la realidad y las “noticias falsas”. Su equipo y sus aliados también han adoptado esta estrategia, normalizándola aún más en el panorama político. Por ejemplo, se ha observado que el vicepresidente JD Vance y la fiscal general Pam Bondi utilizan tácticas de DARVO en declaraciones públicas, lo que sugiere una tendencia más amplia a convertir esta manipulación en un arma.

Las consecuencias de la distorsión

DARVO no se trata sólo de incidentes individuales; es una erosión sistémica de la confianza y la responsabilidad. Cuando los líderes constantemente niegan, atacan y revierten el victimismo, el público se desconecta, se confunde y es menos probable que exija consecuencias por las malas acciones. Esta dinámica permite que el comportamiento dañino persista sin control.

El caso de Andrew Cuomo, exgobernador de Nueva York, demuestra este patrón: también negó las acusaciones de acoso sexual y se presentó como víctima de la “cultura de la cancelación”. El uso constante de DARVO por parte de Trump le ha permitido evadir una responsabilidad significativa durante años, sosteniendo su carrera política a pesar de numerosas controversias.

Contrarrestar DARVO: reconocer y resistir la manipulación

Los expertos sugieren que la mejor defensa contra DARVO es la conciencia. Reconocer el patrón (negación, ataque, reversión) permite a los individuos resistir su influencia. En las interacciones personales, nombrar la táctica puede alterarla. Sin embargo, cuando se trata de una figura pública como Trump, el desafío es diferente.

El papel de los medios de comunicación, en particular de los periodistas, se vuelve crítico. La confrontación directa con afirmaciones falsas, como lo demostró Kaitlan Collins de CNN, puede exponer a DARVO en tiempo real. Pero, en última instancia, la contramedida más eficaz es un compromiso colectivo con la búsqueda de la verdad y el pensamiento crítico.

La persistencia de DARVO en el discurso público subraya la necesidad de un público más perspicaz, menos susceptible a la manipulación y más dispuesto a exigir responsabilidad. Hasta entonces, el ciclo de negación, ataque y reversión seguirá distorsionando la realidad y socavando la confianza en las instituciones.