Elsie Hewitt sobre la maternidad: la realidad de la alimentación con fórmula y la recuperación posparto

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Elsie Hewitt, socia de Pete Davidson, ha hablado abiertamente de su decisión de alimentar con fórmula a su hija, Scottie, nacida en diciembre de 2025. En un ensayo reciente para Elle, Hewitt detalla el peso emocional y las presiones sociales que rodean esta elección, destacando la culpa, a menudo tácita, asociada con no amamantar.

La “vergüenza silenciosa” de la fórmula

La perspectiva de Hewitt desafía la noción generalizada de que la lactancia materna es el único “estándar de oro” en la nutrición infantil. Ella señala que, si bien la lactancia materna a menudo se idealiza, la mayor parte de la carga física y emocional de la alimentación recae sobre la madre, un cuerpo que ya está experimentando una recuperación significativa después del parto. Por el contrario, la alimentación con fórmula conlleva una “silenciosa vergüenza”, que a menudo se presenta como una opción secundaria o menos ideal.

“Fue necesario lidiar con esa vergüenza y explorar la jerarquía moral en torno a la lactancia materna para afirmar que lo que era mejor para mí y lo que era mejor para mi bebé no existían en diferentes niveles o clasificaciones: eran lo mismo”.

Esto revela una tensión clave: las expectativas de la sociedad versus el bienestar individual. La presión de amamantar puede eclipsar la salud física y mental de la madre, a la que, según Hewitt, se le debe dar prioridad.

Embarazo no planificado y complicaciones de la endometriosis

La decisión de Hewitt se basó además en su historial médico personal. Su embarazo no fue planeado y se produjo después de una cirugía por endometriosis grave. Soportó constantes enfermedades, agotamiento y dolor durante todo el embarazo. Este contexto es fundamental porque subraya que para algunas madres, la lactancia materna puede ser insostenible o incluso perjudicial para su propia recuperación y estado mental.

Planificación de otro hijo

A pesar de la intensidad de su reciente experiencia de parto, Hewitt y Davidson ya están considerando tener otro hijo. Davidson ha expresado que quiere un hermano para Scottie y Hewitt admite sentirse “absolutamente loco” pero entusiasmado ante la perspectiva de ampliar su familia. Esto pone de relieve el complejo panorama emocional de la paternidad: incluso en medio del agotamiento y los desafíos, el deseo de tener más hijos puede persistir.

Esta sincera discusión sirve como recordatorio de que la maternidad no es igual para todos. La honestidad de Hewitt desmantela el mito de la “madre perfecta” y fomenta una comprensión más realista y compasiva de las opciones posparto. Su disposición a hablar abiertamente de la culpa, la vergüenza y las luchas físicas replantea la conversación sobre la alimentación infantil, reconociendo que el bienestar materno está indisolublemente ligado a la salud de toda la familia.