La muerte de un hijo, o la incapacidad de concebir, es una pérdida singularmente devastadora que a menudo choca directamente con la vida profesional. Una nueva investigación de la Universidad de Columbia Británica destaca cuán profundamente esta colisión afecta a las madres trabajadoras, revelando una falla sistémica para reconocer y apoyar el duelo dentro de las estructuras del lugar de trabajo. Si bien la familia y el trabajo a menudo se tratan como esferas separadas, la pérdida destruye esta división, lo que obliga a las mujeres a afrontar un profundo dolor emocional junto con exigentes expectativas organizacionales.
El duelo invisible: minimización y silencio en el lugar de trabajo
El estudio, basado en entrevistas con mujeres que experimentaron pérdidas antes, durante o después del embarazo, encontró un patrón generalizado de silenciamiento y minimización. Muchos lugares de trabajo comunican, explícita o implícitamente, que el duelo debe ser privado, contenido y “resuelto” rápidamente. Esta expectativa ignora la respuesta humana natural a la pérdida y obliga a las mujeres a reprimir su dolor en lugar de procesarlo.
Como lo describió una participante, Sarah, de 36 años, la pérdida altera fundamentalmente la identidad de una mujer: “Simplemente destruye partes de ti y, por eso, cuando miras hacia atrás, cambia quién eres”. Este cambio, junto con un apoyo inadecuado en el lugar de trabajo, crea una desconexión entre el yo de la mujer antes y después de la pérdida, dejándola sintiéndose alienada de su trabajo y sus colegas.
Barreras burocráticas al apoyo básico
El problema no es sólo la negligencia emocional; también es procesal. Las mujeres a menudo enfrentan barreras insuperables cuando buscan apoyo. El acceso a la licencia médica suele estar condicionado a un diagnóstico formal de depresión o ansiedad, lo que significa que las mujeres que sufren una pérdida deben ser patologizadas para poder recibir una adaptación básica. Mary, de 32 años, que perdió a sus bebés gemelos, contó lo absurdo: “Su médico no hizo un diagnóstico, pero necesitamos un diagnóstico… Como si esto fuera normal. Sentirse profundamente triste es una respuesta normal a lo que pasé”.
Esta crueldad burocrática pone de relieve un problema mayor: el duelo se trata como un inconveniente más que como una experiencia humana legítima. Los obstáculos que las mujeres deben superar (formularios médicos, lagunas legislativas) refuerzan la idea de que su pérdida es irreal o indigna de reconocimiento.
Consecuencias a largo plazo para las carreras de las mujeres
Volver al trabajo después de una pérdida suele estar plagado de decisiones difíciles. Las mujeres deben decidir si revelar su dolor (arriesgándose a ser juzgadas o aisladas) o permanecer en silencio (profundizando aún más su carga emocional). Algunos informaron que se vieron obligados a revivir su trauma para conseguir alojamiento, mientras que a otros se les redujeron sus horas de trabajo o se les retiró de proyectos para buscar apoyo.
El estudio encontró impactos duraderos en las trayectorias profesionales, incluidas oportunidades perdidas, productividad reducida y menor conexión con el empleo. Esto se traduce en una inestabilidad económica real para las mujeres, lo que socava su seguridad financiera y su bienestar general. Las consecuencias se extienden más allá del sufrimiento individual; representan una falla sistémica para proteger a los miembros más vulnerables de la fuerza laboral.
Los cambios de política son críticos
Los hallazgos son claros: apoyar a las mujeres en duelo requiere más que empatía. Exige cambios fundamentales en las políticas laborales y en el lugar de trabajo. Se deben implementar estructuras de apoyo accesibles y efectivas, incluida la licencia parental extendida, beneficios que reconozcan las pérdidas independientemente de la edad gestacional y culturas en el lugar de trabajo que prioricen la salud mental.
Ignorar el dolor no lo hace desaparecer; simplemente prolonga el sufrimiento y socava la capacidad de las mujeres para prosperar. Crear espacios seguros para el duelo no es opcional: es esencial para proteger el bienestar de los empleados, preservar su empleo y construir lugares de trabajo más humanos.









